Aaargh
El monstruo gigante controlado por el jugador. Destruye edificios, combate a criaturas hostiles y busca comida.
Cómo se juega
La acción se muestra desde un plano lateral. El monstruo atraviesa cada zona, ataca a enemigos y edificios, y busca comida u otros objetivos necesarios. Las construcciones pueden dañarse o destruirse, mientras que las criaturas hostiles y los obstáculos dificultan el avance.
Los niveles son desafíos arcade breves, no un mundo de rol continuo. Para progresar hay que aprender los movimientos enemigos, controlar la posición del monstruo y aprovechar el escenario destructible para encontrar la ruta correcta. Según la versión, hay juego individual y para dos jugadores.
Planifica tu partida
Destruye solo los edificios que ayuden a cumplir el objetivo para no perder tiempo ni energía.
Cuando se acerquen los enemigos, mantente cerca del centro de la zona y ataca después de su golpe. Revisa los bordes del nivel antes de dar por terminado el recorrido.
En partidas de dos jugadores, repartíos las zonas y no ataquéis al mismo objetivo sin necesidad.
Conoce al elenco
El monstruo gigante controlado por el jugador. Destruye edificios, combate a criaturas hostiles y busca comida.
El segundo monstruo jugable asociado al juego, utilizado en las versiones compatibles con dos jugadores.
Antes de empezar
Aprende qué edificios pueden destruirse y qué caminos llevan a la comida o a los objetivos.
Evita permanecer en contacto con los enemigos; ataca brevemente y cambia de posición.
AAARGH! es un juego de acción arcade desarrollado por Arcana Software y lanzado para DOS a finales de los años ochenta. El jugador controla a un monstruo gigante que recorre pequeñas zonas urbanas en busca de comida mientras destruye edificios. Su estilo combina desplazamiento lateral, combates directos, exploración e interacción sencilla con el entorno, sin estadísticas complejas ni gestión de inventario. La idea de un monstruo que arrasa una ciudad le da una identidad poco habitual, y las versiones compatibles permiten jugar solo o con dos jugadores. La recepción fue desigual: el concepto y los escenarios destructibles resultaban memorables, pero los objetivos repetitivos, el control tosco y las colisiones irregulares reducían la diversión. La versión de DOS conserva interés histórico entre los aficionados a las conversiones arcade peculiares.
Entrada del catálogo mantenida por EmuGamers Editorial Team
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